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Alegría

Ser muy sensible, tener muchas percepciones de la realidad, somatizar con facilidad. Tener intolerancias alimenticias, abrumarse con las multitudes. Estas son algunas de las descripciones de lo que implica ser altamente sensible y perceptivo. Cada vez somos más y la pregunta que te planteas ante lo abrumadora que puede ser tu vida:

¿Cómo hago para equilibrar mi vida y mi sensibilidad?

Una propuesta que te puede ayudar a cambiar la mirada de lo que te está sucediendo ya enfocar todo desde otro lugar es: La alegría.

Cuando te permites estar alegre, jubiloso puedes darte cuenta que partes de ti es están activando. Que te sientes más ligero y más libre. Es más fácil relacionarse, confluir con los otros.

La alegría, la risa permiten que tu sistema se relaje que te sientas vivo. Te liberas de preocupaciones que limitan y que hacen que te sientas contraído.

La alegría disminuye la importancia que le has dado a todas tus percepciones, a cada experiencia que vives, esta distancia te crea un espacio de ligereza para poder vivir con mayor libertad.

Siente la alegría cuando paseas por la naturaleza, siente como está contigo. Puedes sentirte vivo libre de preocupaciones en comunión con ella. Ya sea paseando por el bosque, una playa, sentado cerca de un rio.

Practica actividades que te interesan y estimulan. Permítete pasártelo bien, disfrutar y reírte cuando te equivocas.

Relájate y sonríe en tu vida. El desequilibrio que a veces genera tu especial sensibilidad será menor ya que estás atrayendo la vida y eso va ayudar a que tu sistema esté más compactado y no sienta tan invasivos algunas percepciones.

Sonríe a la vida, sonríete disfruta de la belleza que está a tu alrededor. Esto te va a llevar a un lugar de confianza y seguridad interna.

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